CUATRO GENERACIONES

CUATRO GENERACIONES Sus arrugas eran una muestra del esplendor de su belleza en la posguerra . Viuda, no recordaba de que bando, ni le importaba, había dado de comer a su única hija, con su cuerpo mutilado por la guerra que le había dejado sin manos para poder sujetar un libro y sin ojos para aprender reglones. La miseria era su credo y las calles de Madrid dibujaban el plano de su vida que prefería ignorar. “Su María Dolores”, llevaría una vida diferente a la de su abuela y a la de su madre, este era su firme propósito. Se lo había jurado así misma durante todo el tiempo que duro el embarazo. Cuando afloró a la adolescencia de la niña, con sus años dorados, ningún oficio ofrecía mejores ingresos a corto plazo, con su juventud y sus curvas algún pisito de lujo caería a su María Dolores. La buena vida es para aquellas que han tenido la suerte de nacer en una familia con los bolsillos llenos de dinero y de oportunidades, las que no, nos queda la calle, el progres...