Entradas

El Divino Pastor

Imagen
Oh! señor tu eres mi pastor. Me Conduces con infinita paciencia a la Tierra Prometida. Me Guias con cuidadosa ternura por los despeñados barrancos. Me Sacias de Verdad mi sed, con la pureza de tus aguas cristalinas de los ríos de las montañas. Me Adornas de Sencillez mis gestos, con la belleza de tus flores de las praderas. Me Alimentas de humildad mi corazón con las armonicas melodías de tus pájaros del campo. Me Curas las dolencias de mi existencia conla fuerza bondadosa de tus hierbas silvestres de los senderos de las colinas. Me Abrigas con el calor de tu amor en las noches bajo tus estrellas. Me Reconfortas los dias con la alegría de las almas de tus hijos, mis hermanos y hermanas. Me Recompensas mis esfuerzos con las Graciosas Bendiciones de tu Espiritu Santo. Me Calmas con la solidez de tu refugio cuando resuenan los truenos de las tormentas entre los montes. Me Das la Paz en mi descanso con la sombra de  la sabiduria de tus centenarios árboles. Oh mi Señor. Oh mi Dios. Tu eres

La princesa de cuento

Imagen
  Érase una vez una princesa que vivía en un libro de cuentos. Esta introducción me ha acompañado desde que vine al mundo, un titular que anuncia a pequeños y mayores los acontecimientos de mi vida, y que no hay manera de cambiar en el transcurso de estos lar...guísimos años, a igual que mi vida, ¡por Dios! tan fantástica. Tantas veces divertida como tantas aburrida, dependiendo de las historias que se han inventado mis queridos escritores. Algunos lectores de pensamientos lumínicos, concluyen que es una suerte vivir rodeada de leyendas, otros más rebeldes insinúan que es una desventura desafortunada relacionarse siempre con perfectos maravillosos, otros más ingenuos airean en los círculos bibliotecarios que estas en las manos de tu escritor, de la capacidad del alcance de su imaginación. Nada más lejos de la realidad. Cuando nací, mi inseparable hada madrina me concedió el don de la magia. ¡Un gran acierto, la verdad es que tuve mucha suerte¡ este me permite en los intervalos en

CUATRO GENERACIONES

Imagen
CUATRO GENERACIONES Sus arrugas eran una muestra del esplendor de su belleza en la posguerra .    Viuda, no recordaba de que bando, ni le importaba, había dado de comer a su única hija, con su cuerpo mutilado por la guerra que le había dejado sin manos para poder sujetar un libro y sin ojos para aprender reglones. La miseria era su credo y las calles de Madrid dibujaban el plano de su vida que prefería ignorar.   “Su María Dolores”, llevaría una vida diferente a la de su abuela y a la de su madre, este era su firme propósito. Se lo había jurado así misma durante todo el tiempo que duro el embarazo. Cuando afloró a la adolescencia  de la niña, con sus años dorados, ningún oficio ofrecía mejores ingresos a corto plazo, con su juventud y sus curvas algún pisito de lujo caería a su María Dolores. La buena vida es para aquellas que han tenido la suerte de nacer en una familia con los bolsillos llenos de dinero y de oportunidades, las que no, nos queda la calle, el progreso de los cosméticos

La verdadera historia del Mago Merlin V ( El sueño revelador )

Imagen
                           El sueño revelador

La verdadera historia del MAGO MERLIN IV ( Alionin )

Imagen
  Alionín decidió acompañarla a todas partes desde el primer momento que vio a la niña. I ba con ella a recolectar las plantas medicinales del bosque,  a menudo piolando y mostrándole  su alegre afecto, después cuando llegaban a la casa,  juntos las secaban  y clasificaba en unas alacenas dentro del roble, que desde luego debía de ser mágico, pues no te podías explicar cómo podían meter tantas cosas dentro de un árbol de apariencia normal, con una puerta que era invisible para el ojo de un mortal.    La dieta de la niña era prácticamente vegetariana, así lo había decidido ella desde que vivia  en el bosque,  hasta ahora había sido muy variada en casa de su madre. me solia decir que echaba de menos los potajes de legumbres y cereales que comía en la cocina de su antigua casa que le preparaba  su ama  Nonna, que desde que nació había cuidado de ella.  No perdia la esperanza de que  algún día esperaba volver abraz arla decía con voz quebrada.   La niña recogía todos los frutos que l

Los Gatos del Faro

Imagen
Los gatos del Faro Después de comer cuando el sol está en lo alto avistando la bahía y degustando un cafétito con crema y su felicidad nos impregna a todos, salimos a pasear con las zapatillas de automasaje  relajante. Llegando al espigón, vimos cómo se había transformado el faro, al final del rompeolas, envuelto en gigantescos brazos de hormigón, se podían apreciar unas prominencias con forma de chimeneas, saliendo humo sin cesar y un olor inconfundible a guiso de pescado fresco, con un cartel con garabatos felinos que decía Albergue- la raspa- todos son bienvenidos. En paseos anteriores me pareció ver a un gato zambullirse en el agua, pero pensé que era un efecto de mi imaginación o del escandilámiento debido al sol. Otra tarde cundo volvimos paseando para airear nuestros huesos entumecidos de la agarrotada jornada, pude ver como los pescadores siseaban con cierta extrañeza de lo que venía verificándose últimamente. Al parecer los voluntarios que llevaban comida para a

La verdadera historia del MAGO MERLIN III ( Ritual mágico)

Imagen
  Ritual de limpieza I Solía levantarse temprano para llevar a cabo la ceremonia del ritual mágico  de limpieza, en el torrente que se deslizaba perezosamente entre la abunda nte  hojarasca.  Se dirigía hacia allí caminando con recogimiento, con la cabeza cubierta con un velo blanco  y con un cuenco de madera entre las palmas de sus manos, repleto de  pétalos blancos de las flores, que había recogido  por la tarde del día anterior y que dejaba a la intemperie durante  toda la noche para que absorbieran el  roció  del alba.  Al llegar al torrente apoyaba primero la rodilla  derecha, después a su lado colocaba la izquierda, y manteniéndolas   unidas,  se situaba lo mas cerca posible del agua junto a la orilla, inclinaba su cuerpo con suavidad como el tallo de una flor hacia adelante para ver el reflejo de su rostro en el torrente.      Con una mano apoyaba el cuenco sobre la yerba, la cual acariciaba al sentir su frescor y con la otra dibujaba un círculo  en el suelo, en la dirección d